Termas de Chaves (Chaves)

Las Caldas de Chaves están en el origen y en el nombre romano de la ciudad. Sin embargo, en los s. y en el caso de que se trate, XVII cuando se retoma el uso de las fuentes termales.
Durante los años siguientes su uso fue aumentando, frecuentado por todas las clases sociales. A finales del s. XIX se hicieron obras de captación en las tres fuentes y se construye un quiosco para atención de los aguinos. Desde 1945, estas aguas empiezan a ser usadas y explotadas científicamente, teniendo la cámara construida un moderno balneario, con equipamientos para un uso adecuado del agua. También posee una zona en el exterior, donde se puede beber el agua directamente desde la fuente por vía oral.

En la actualidad, el turismo termal es para Chaves uno de los principales recursos y punto de referencia turístico en el desarrollo de la hostelería de la ciudad. El agua brota a 73 grados con una mineralización media que tiene bicarbonato sódico, silicatos y algún fluor. La ingestión, los duchas, los vapores y las inhalaciones son algunas de las formas de tratamiento para las enfermedades musculoesqueléticas, respiratorias y del tubo digestivo. Aprovechar estas propiedades medicinales para la prevención y la curación de los disturbios de la sociedad moderna (estrés, cansancio y ansiedad) está al alcance de todos en las Termas de Chaves: El Spa del Emperador.

Vidago Palace (Chaves)

En 1863, se conoció la existencia de las aguas y se realizaron los primeros análisis de las mismas, siendo que dos años después cuando pasan a ser propiedad del Municipio de Chaves. En 1873 es la Compañía de aguas de Vidago quien se queda con la explotación, decidiendo crear un balneario y levantando el Grande Hotel que no se concluye hasta 1910.

El nuevo Vidago Palace es una leyenda que renace después de ser considerado durante mucho tiempo un balneario digno de admiración por la élite de la época, debido a las aguas minerales existentes en, Vidago. Inaugurado en 1910, Vidago Palace fue creado para ofrecer a sus clientes más exigentes viviendas e instalaciones dignas de un Rey. Cien años más tarde, después de una amplia restauración y renovación, el nuevo y redecorado Vidago Palace invita a los visitantes de hoy, por el encanto de la Belle Epoque que conserva en su esencia, su campo de golf, el spa con técnicas de última generación y otros servicios del hotel propios de un cinco estrellas.

Los parques y otros pequeños hoteles de la época dan a Vidago un aire nostálgico que invita al descanso y al relax. El agua de Vidago ha sido embalada desde 1886 pero todavía tenemos la oportunidad de degustar directamente desde su nacimiento, de forma altamente concentrada y con gas natural, de una de las cuatro fuentes que alcanzan la superficie en el parque en la vecindad del Vidago Palace.

La composición química del agua es ligeramente diferente en cada fuente (cada una de ellas situada en edificios de la Belle Epoque que se encuentran en el recinto), pero todas comparten un alto contenido en minerales - especialmente hierro - con propiedades terapéuticas. En las anteriores generaciones, los médicos recomendaban fuentes específicas de donde beber agua, de modo que recomendaban que los pacientes la buscar, animando así a recurrir a los corredores que llevaban de una fuente a otra en los distintos edificios. Estas aguas provienen de cuatro nacientes y son hipersalinas, frías, bicarbonatadas-sódicas y alcalinas con presencia de arsénico, hierro y flúor. Las indicaciones terapéuticas son similares de las Caldas de Chaves, incorporando la actualidad ambos establecimientos, tratamientos fisioterapéuticos a través de rayos ultravioleta o por ultrasonidos. Estas aguas de carácter digestivo y muy mineralizadas, también se embotellan según las marcas Campillo y Vidago.

Manantial de Cabreroá (Verín)

De un naciente rural comprado por el prócer local y empresario José García Barbón, surge en 1909 el balneario de Cabreroá. Declarado de utilidad pública en 1906, las aguas de este emblemático naciente, clasificadas como bicarbonatadas, sódicas, cálcicas, litínicas y acídulas, tienen un sabor fresco, suavemente picante. Se trata de un agua fantástica por favorecer la digestión, estimular la movilidad gástrica, así como el tránsito intestinal, biliar y pancreático.

El secreto de su excelente calidad reside, principalmente en su nacimiento y en la envolvencia natural que se sitúa. Vale la pena contemplar la majestuosa fachada del antíguo hotel-balneario, que también tuvo uso de cuartel y de hospital.

La extracción del agua, a una profundidad superior de los 100 metros, garantiza su pureza y la conservación de todas sus propiedades. En sus primeros tiempos, se hizo eficiente para las gastralgias, las cicatrices, las aplicaciones tópicas sobre llagas y heridas y también por su eficacia en las enfermedades de la vejiga. En la actualidad, las aguas (17º) son recomendadas para infeciones estomacales, intestinales, del hígado, la litiasis renal y biliar y para el aparato digestivo en general.
Manantial de Fontenova (Verín)

El antíguo balneario de Fontenova fue inaugurado en 1902, ya conocido anteriormente como fuente de Esp

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